Al pasar la barca

Al pasar la barca

lunes, 8 de noviembre de 2010

La margarita que vivía en un árbol

Había una vez una margarita, que cansada de vivir en el suelo, decidió trasladarse, e irse a vivir a la copa de un frondoso y hermoso árbol.
-¡Estoy cansada de que todo el mundo pase por mi lado y me pise, dejen caer mis hojas y estropeen mis flores!
Como lo pensó, recogió sus raíces y eligió, al más alto de los árboles del bosque que era también el más verde y el más hermoso.
Trepó hasta arriba (y aunque las margaritas, no trepan ni tienen patas, ella lo hizo de una manera admirable, ayudada por lo vientos que en ese momento soplaba por el bosque, y como una cometa cualquiera, voló hasta llegar al árbol.Con agilidad y destreza ,se abrazó a la corteza del gigante verde, que muy contento de tener a tan hermosa huésped la aupó hacia su copa, ayudada por unos simpáticos pájaros que tenían allí sus nidos.
En un ¡plis- plas! la margarita ya estaba acomodada en su nuevo domicilio.
Desde las alturas pudo contemplar el impresionante paisaje, un bosque hermoso , las montañas azules, y un cantarín riachuelo, que jamás pudo ver hasta hoy.
Asombrada por la vista tan hermosa que se le ofrecía, decidió que nunca se iría de un sitio así.
 Pasaron las semanas, y la margarita desde su privilegiada vivienda no cabía de gozo-¡Nadie como yo, vive en un lugar con una vista tan hermosa!
Por allá las montañas, por el otro lado el riachuelo…- ¡Ah que afortunada soy!
Se pasaba el día mirando el cielo-¡Como vuelan esos pájaros! Decía. -¡Holaaa, holaaa! - gritaba una y otra vez saludando a los gorriones que pasaban por su lado. Claro que estos estaban tan ocupados buscando comidas para sus crías, que ni se paraban a saludarla.
Un día se desencadenó una violenta tormenta.
El viento rugía, la lluvia azotaba con fuerza, truenos y relámpagos se dieron un festín. Las ramas del gran árbol se movía con una fuerza terrible; los rayos caían tan cerca que la pobre margarita temblaba de miedo.
 Sus hojas más hermosas fueron arrancadas por una fuerte ráfaga de viento.
Como un barco a la deriva, se agarraba a la corteza del árbol con sus raíces y ramas:y aún así ,su integridad física corría peligro.
¡Jamás en su corta vida había echado tanto de menos a su suelo querido!;aquella tierra generosa que la alimentó y la protegió de los fuertes vientos.
           
  Amaneció, con un sol perezoso, que apenas daba calor. La margarita todavía con el susto  en sus ramas, no lo pensó dos veces;se marcharía y ¡cuanto más rápido mejor!    
Medio enferma, con muchas hojas  rotas y marchitas por el vendaval, pidió ayuda a los pajarillos vecinos de ramas.
Y como subió, la ayudaron a bajar.
 Durante muchos días la margarita tuvo que soportar,las burlas y chistes que sus vecinas hicieron por su mudanza a la copa del gran árbol.
  Cuando la vieron regresar hecha un matojo tronchado, fingieron dormir,entre murmullos de  satisfacción.
-¡Tan alta subió, que más pronto bajó !cantaron a coro.
La margarita se tragó el orgullo.
Contenta y feliz se aferró al suelo, ya estaba de nuevo en su querida tierra.
                                                                                                                    Consuelo .T.Ojeda

1 comentario: