Al pasar la barca

Al pasar la barca

sábado, 22 de enero de 2011

Soy una gota de agua



Soy una goooota de agua. Mi madre es una gran nube.Tengo millones de hermanas que juntas caemos sobre la tierra.
Nacemos de los mares y grandes ríos,
cuando el calor del sol evapora a mi abuela  la humedad. Entonces nace mi madre la nube.
Después de crecer y ponerse inmensa cambia de color, del gris a negra y colisiona con un nubarrón malencarado que es nuestro padre y nacemos nosotras la lluvia
¡Como nos gusta viajar! Cuando el viento mi tío nos lleva de un lugar a otro.
Cruzamos altas montañas, valles y ríos, ciudades y pueblos en nuestro recorrido.
Cuando llegamos al mar el viento azota los grandes barcos que como cáscaras de nueces bailan al son de de las olas.
Temibles nubarrones ponen la música a aquella danza invencible, donde los barcos luchan para evitar el naufragio.
Gotas minúsculas como yo, aguardan dentro de nuestra madre para caer cuando los jóvenes nubarrones pierden su fuerza e ímpetu y la furia del viento se apacigua.
 Los días que papá nubarrón tiene un mal encuentro con otros furibundos nimbos, ¡Menudo concierto se forma en la atmósfera! Miles de rayos y truenos se disputan a ver quién es más ensordecedor.
Cuando  mi padre está de malhumor va de negro negrísimo.

                                            




Hoy mamá nube lleva tronando todo el día, mi padre el muy caradura está en el Caribe y le ha comentado que se ha encontrado con una antigua amiga; una tormenta tropical más peligrosa que un tsunami japonés.
Dice que nació en Cuba al son del ritmo caribeño, lleva detrás de ella  una cohorte de jóvenes rayos que la anuncian ruidosamente por donde quiera que va.
Es tan turbulenta, que es la más temida de todas las tormentas que por allí aparece.
Por eso madre está tan furiosa, y no ha parado de retumbar. Por un momento deja al sol brillar y al instante, empieza a cubrir el cielo de nubes, tronando y dejando caer agua furiosamente….
Yo estoy en la tierra para cumplir de nuevo el ciclo de la lluvia.
Truenos y más truenos se han desencadenado iluminando los cielos. Así se presentó la tormenta caribeña y mi padre se dejó llevar por el temperamento de la cubana; arrasaron playas, arrancaron todo lo que se puso por delante, cientos de barcos naufragaron y encallaron en la costa.
Fueron la comidilla de los humanos durante semanas.
Cuando llegaron a nosotros se  les había aplacado el frenesí.
¡No sé qué le habrá visto a esa bruja “tropicana”- tronaba mamá!
Mamá decía que venían cargados de  ron caribeño.
Cuando llegaron hasta nosotras ya les esperaba con unos truenos de mil demonios. Toda la fuerza la habían perdido en la costa, así que mamá puso toda la furia. Nuestro tío el viento hizo  todo lo demás empujando a los dos juerguistas mar adentro y convirtiéndolos en una borrasca de verano. Entre ella y mi padre colocó un anticiclón que durante varias semanas le impidió acercarse a mi madre.
Durante ese tiempo adornamos el cielo con las más hermosas y blancas nubes; un cielo azul con unas grandes y esponjosas pinceladas.
No tardaría mucho tiempo en aparecer negro y amenazador mi padre el gran nubarrón........                                                                                                                                  Consuelo.T. Ojeda.


                                          

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